Burj Khalifa | Los secretos de sus cimientos increíblemente fuertes
Los Secretos de los Cimientos del Burj Khalifa
El Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, se alza en el suelo suelto y arenoso de Dubái, un terreno sin estratos duros ni roca firme. Para sostener sus 828 metros de altura, los ingenieros diseñaron una cimentación mixta: una balsa de concreto de 3.8 metros de espesor, reforzada con pilotes de 1.5 metros de diámetro y 43 metros de profundidad (el equivalente a 10 pisos).
Estos pilotes no se apoyan en roca, sino que generan fricción con la arena circundante, complementando la compresión del suelo para lograr un asentamiento seguro de apenas 5 centímetros.
La construcción enfrentó enormes retos: el calor extremo de Dubái obligó a verter el concreto de noche y mezclarlo con hielo. Para perforar los pilotes sin colapsos, se usó un fluido de perforación que ejercía presión hidrostática. Además, se empleó concreto autocompactante (SCC) que fluye como líquido, evitando vibradores en profundidades extremas.
Dato clave: Los cimientos requieren electricidad continua (24/7) para un sistema de protección catódica que evita la corrosión por agua salada. Este sistema, con ánodos de titanio, debe ser preciso: el exceso de corriente causa fragilidad por hidrógeno.
Finalmente, para resistir vientos de hasta 240 km/h, se aumentaron los pilotes en las zonas de las alas, un diseño ingenioso que mantiene firme al rascacielos.